miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL COMETA DE LAS PRÓXIMAS NAVIDADES



EL COMETA DE LAS PRÓXIMAS NAVIDADES

Imagen del cometa ISON tomada el 08/10/2013
El pasado mes de octubre, muchos medios de comunicación se hicieron eco del descubrimiento de un nuevo cometa: el  2012 S1 (ISON). Seguramente, 2012 S1 no habría despertado el interés de los periodistas si fuese como la mayoría de los cometas que continuamente son descubiertos por astrónomos profesionales y aficionados: difusos y débiles puntos de luz al alcance de telescopios potentes. Pero lo que hace especial a este cometa no es su diámetro (3 kilómetros) o su extraño nombre, como sacado de una película de ciencia ficción, sino lo que se espera que le ocurra dentro de unos meses. Descubierto cerca de la órbita de Saturno (apenas a 1.500 millones de kilómetros del Sol), este cometa presenta un brillo inusualmente alto, por lo que se preveía que  a mediados de octubre ya pudiera observarse a simple vista.

Estos días hay que madrugar bastante para poder observar este cometa con telescopio y  compartiendo el cielo previo al amanecer con otros 3 cometas más, del que destaca el Lovejoy. 

Cometa Lovejoy. 02/11/2013
Si a finales de noviembre del 2013 consigue superar el perihelio (el momento de máximo acercamiento al Sol, que, en su caso, será a menos de 2 millones de kilómetros) sin ser devorado por nuestra estrella, los habitantes del hemisferio norte disfrutaremos durante todo el mes de diciembre de un espectáculo nunca visto: un cometa tan brillante como la Luna llena, arrastrando una inmensa y extraordinaria cola.

¿Qué es lo que provoca este inusual fenómeno, tradicionalmente relacionado con malos augurios para aquellos pueblos que lo contemplan? La respuesta se encuentra en los materiales de los que están formados los cometas.  A diferencia de lo que se pueda pensar, fabricar un cometa no reviste gran complicación; basta con coger 1 kilo de nieve y 1 kilo de arena, mezclarlos bien, darle a la pasta resultante forma de esfera y obtendremos una bola de nieve sucia, es decir, un cometa a pequeña escala. Y es que un cometa, básicamente, no es más que eso, una enorme bola de nieve sucia hecha con el hielo y el polvo primigenios del sistema solar.

Se estima que hay millones de cometas congelados en las regiones exteriores de nuestro Sistema Solar, más allá de la órbita de Neptuno, donde el Sol es apenas un brillante punto de luz lejano. El destino de un cometa queda marcado cuando es empujado hacia el interior del Sistema. Si su órbita se acerca demasiado al Sol o a Júpiter, puede ser atrapado y engullido por ellos; o tal vez consiga continuar su camino convertido en una hilera de pedazos de distinto tamaño, consecuencia de la fragmentación del cometa al verse sometido a tensiones gravitatorias con estos cuerpos. En cambio, si en su perihelio no se aproxima demasiado al Sol, continuará  recorriendo su órbita sin ningún tipo de incidente.

            A medida que un cometa avanza hacia el perihelio, su superficie comienza a calentarse y a desprender partículas de polvo y vapor de agua por la acción del viento solar. De este modo, el cometa se vuelve visible y empiezan a formarse las características dobles colas de los cometas. Los cometas nuevos o de periodos largos (aquellos que nunca o muy pocas veces han pasado cerca del Sol, como es el caso del Hyakutake en 1996, el Hale-Bopp en 1997 o ahora el 2012 S1)  son firmes candidatos al título de ‘cometa espectacular del siglo’ , ya que contienen gran cantidad de agua y polvo, lo que favorece la formación de largas y brillantes colas, a diferencia de los cometas más viejos y de periodos cortos, como el Halley, que ya han agotado la mayor parte de sus reservas de hielo.

Cometa ISON, 31/10/2013
Por tanto, habrá que estar atentos a cómo evoluciona este nuevo cometa para comprobar si realmente responde a las expectativas puestas en él. En caso de ser así, tendremos un sugerente regalo de Navidad, ofrecido por los cielos para todos los habitantes del hemisferio norte.

                                           

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